Home Nicaragua LEÓN Y CERRO NEGRO EN NICARAGUA
0

LEÓN Y CERRO NEGRO EN NICARAGUA

0

La ciudad colonial de León se ha convertido en uno de los destinos favoritos de de Nicaragua. Su catedral, el legado de Rubén Darío y el volcán Cerro Negro son algunas de las cosas que ni te puedes perder.

VER VÍDEO

Saludos desde León, una ciudad colonial nicaragüense que se puede describir en cinco palabras: Religiosa, revolucionaria, artística, poética y volcánica. Vayamos por partes. Que León es una ciudad religiosa salta a la vista, ya que tiene más de 40 centros religiosos de diversos cultos, siendo sin duda los templos católicos los más espectaculares, especialmente este, su catedral metropolitana.

Otro rasgo muy visible de la ciudad es la vertiente revolucionaria. El color rojo y negro de la bandera Sandinista está presente por toda la ciudad, siendo el mausoleo de los mártires el espacio más icónico y el favorito de los jóvenes para hacer su revolución. Muy unido al espíritu revolucionario es parte artística de la ciudad. Docenas de pinturas murales cubren las paredes de León y todas las obras de alguna manera reflejan pasajes y momentos de la historia de una ciudad y un país marcados por la Revolución sandinista.

No podemos olvidad el legado poético de León. Esta tierra ha sido la cuna de los mejores poetas nicaragüenses, destacando uno, él, Ruben Darío para muchos el más grande poeta centroamericano cuya tumba se encuentra ni más ni menos que junto al altar mayor de la catedral custodiado por un león entristecido. Ya hemos conocido el León religioso, el revolucionario, el artístico y el poético… pero nos falta el más vibrante de todos, el volcánico.

Si venís a Nicaragua es imprescindible subir un volcán, y claro, todo lo que sube tiene que bajar. Aquí hay dos formas de bajar volcanes. Se pueden bajar tranquilamente caminando o te puedes tirar por la ladera. Yo he elegido tirarme por la ladera.

A 25 kilómetros de Leon se encuentra el volcán Cerro Negro. Cerro negro es un volcán activo cuya última erupción data de 1999. Últimamente se ha convertido en un centro de peregrinaje de miles de turistas que buscan tirarse por su ladera. Para poder bajar, antes hay que subir con todo el equipo. Menos mal que las vistas y el paseo bien valen el esfuerzo.

Cuando llegamos a la cima nos equipamos con el traje de suicida. Nos subimos a la tabla y tras un ligero empujoncido y empiezas a descender a toda velocidad los 700 metros del volcán. Y ahora niños, prestad mucha atención porque tito Rubén os va a mostrar como no hay que frenar.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar