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Incluso Nueva Zelanda es imperfecta

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Cultura Maori en Nueva Zelanda

Nueva Zelanda es un destino de fascina a todo viajero. Algo tiene que todo el mundo quiere conocerlo. Muchas veces he pensado que parte del atractivo que para los Europeos tiene este país se debe a la lejanía. Si Nueva Zelanda estuviera a 3 horas de avión no despertaría el mismo interés que estando a 30 horas. Es como si se tratará de la última frontera del mundo, a pesar de ser una ex-colonia británica, y por lo tanto occidental y anglosajón.

Ciertamente Nueva Zelanda es muy atractivo, no voy a negarlo. Los que busquen hermosas y fascinantes ciudades, que no dediquen mucho tiempo a buscarlas, no las hay. El tesoro de este país son sus espacios naturales. Quizás ningún país del mundo concentre en un espacio tan pequeño tanta diversidad natural como Nueva Zelanda: bosques, selvas, playas vírgenes, volcanes, valles geotérmicos, glaciares… todos ellos en su más bello y salvaje estado natural.

Para Nueva Zelanda preservar su entorno natural el cuestión de estado, por eso entendieron que lo mejor era mantenerlas lo mas vírgenes posible y crear la infraestructura mínima básica para que puedan disfrutarla los turistas si que dejen su huella. Loable decisión de protección ambiental que tiene un importante efecto colateral.

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Naturaleza en Nueva Zelanda

Acceder a los paraísos ocultos implica dejar el coche a las afueras de las reservas naturales y ponerte a caminar por bellos y agrestes senderos boscosos durante una largos trayectos provisto de avituallamiento. Experiencia grata para alguien en buenas condiciones físicas, pero muy dura para las familias que cargaban con sus hijos y enseres ante la exigencia de caminos como el que te llevan las Cascadas de Kite-kite o de Cathedral Cove. Esto en el mejor de los casos, porque personas mayores o gente en silla de ruedas, directamente no podrán acceder nunca a ellas.

Desde la lógica de la protección medioambiental se comprenden estas barreras, pero este discurso se lo lleva el viento ante el segundo gran inconveniente que tiene Nueva Zelanda.

La red de transporte público del país te impide moverte por estos medios a no ser que tengas mucho tiempo, paciencia infinita y ganas de hacer auto-stop (país muy seguro y acostumbrado a esta forma de viajar). Nueva Zelanda tiene red ferroviaria y autobuses, pero no representan una opción viable para poder moverte libremente y a todos los lugares del país. Aparte hay toda una campaña dirigida a promover las bondades del uso de su transporte mas emblemático: la autocaravana.

Aquí llega el inconveniente y la contradicción. Mis conocimiento medioambientales son básicos, pero entiendo que 40 personas viajando en un autobús es mucho mejor que 40 personas viajando en veinte autocaravanas.

Dicho esto, quiero dejar claro que disfruté mucho mi viaje por país, pero si eres una persona que tiene movilidad reducida y/o no quieres o no sabes conducir, Nueva Zelanda no es un país pensado para ti.

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